• JORGE EDUARDO RODRIGUEZ

30 PALABRAS QUE DAN VIDA ETERNA

Actualizado: oct 21


Autor: Dr. Jorge E. Rodríguez-Sierra


Salmo 119:130 RVR60

“La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.”



INTRODUCCIÓN

Las palabras nos permiten comunicar lo que pensamos, sentimos y creemos. Pero también es a través de las palabras que escuchamos que recibimos información y conocimiento. Dios dejó que su mensaje fuera comunicado por palabras ya que la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios (Romanos 10:17). El Salmista declara que conocer las palabras de Dios que encontramos en las Escrituras da discernimiento espiritual, es como una luz que da brillo en la oscuridad y hace comprender a los inexpertos.

Lamentablemente en el día de hoy nos hemos hecho insensibles al verdadero mensaje que comunican las palabras, al contrario se usan de tal manera que roban a las personas de la verdad y son usadas para empujar e introducir ideologías malas y perversas, solo con usarlas a gritos les dan preeminencia sin tomar en cuenta lo que comunican. Mientras que el hombre usa las palabras para su propio beneficio y sacar ventajas solo Dios usa las palabras para iluminar el camino del hombre, para dar sabiduría y para comunicar y apuntar a la verdad que da la vida eterna.

El gran comunicador por excelencia en toda la historia del mundo ha sido Jesucristo quien en una conversación expresa un enunciado tan profundo que ha sido memorizado y compartido en todo el mundo por cerca de dos mil años, lo malo es que al familiarizarnos tanto con ellas nos hemos hecho insensibles a las profundas verdades que se comunican en este enunciado, es hora de tomar estas palabras de Jesús y analizarlas atentamente para volver a encontrar el mensaje que da esperanza y promete vida eterna.

Al hacer este análisis de esta frase de Jesús, me gustaría aclarar que no soy un experto en lingüística y que las divisiones que voy a presentar de estas palabras no están basadas en un contexto gramatical sino más bien en una forma práctica con la finalidad de poder ver con mayor facilidad el significado de las palabras y como fueron puestas en una forma magistral en este enunciado por Jesús y así entender el gran mensaje que nos comunican.


LAS PALABRAS DE JESÚS EN JUAN 3:16

Para poder captar lo que Jesús hablaba, entender la autoridad con la que enseñaba y captar la razón de la respuesta de asombro y maravilla a sus palabras les invito a analizar minuciosamente cómo está construida las palabras que Jesús mencionó en Juan 3:16 y que son las más conocidas de la Biblia.


Juan 3:16 RVR60

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”


Este enunciado de Jesús que es registrado en forma exclusiva en el Evangelio de Juan contiene 30 palabras, es importante saber que en promedio un enunciado o frase tiene 15 palabras y como máximo 20, lo que hace estas palabras de Jesús un enunciado elevado.

Lo primero que vemos es que este enunciado es que podemos distinguir dos ideas expresadas y que su estructura es bastante compleja y elegante.Este enunciado contesta un porqué y un para qué, en base a ello lo podemos dividir en dos secciones para poder analizarlo en forma más detallada.



UN ENUNCIADO QUE NOS DA UN PORQUE


Primera Sección

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,...”


Esta primera parte de esta frase nos presenta un solo sujeto y contiene dos verbos. De la persona que se habla (sustantivo) es Dios y las acciones (verbos) que se describen que Dios lleva a cabo es “amar” y “dar”.



1) Primera parte de la Sección 1

“Porque ...”


La primera parte de esta frase nos explica el porqué, “porque” es una palabra (conjunción explicativa) que une y amplía lo que antes se dijo. La palabra porque introduce una oración en la que se indica la causa o la explicación de algo que se expresa (1). Por ello debemos recurrir a lo que antes se estableció en el escrito, para ello es necesario establecer que esta frase fue dirigida a una persona en particular un principal de los fariseos que era maestro del pueblo llamado Nicodemo (Juan 3:1), la conversación que se da entre Jesús y este profesor se inicia con una afirmación muy evasiva donde Nicodemo da a entender que desea saber quien es Jesús: “Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” (Juan 3:2). Jesús no le contesta su pregunta si él es el Mesías prometido sino que le indica que es necesario nacer de nuevo espiritualmente para poder entrar al reino de los cielos: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:5-7). Finalmente Jesús, antes de mencionar las palabras que leemos en el versículo 16, afirma que el que descendió del cielo le era necesario ser levantado sobre una vara en referencia a lo ocurrido mientras que el la nación de Israel en el desierto: “Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.” (Números 21:6-9), de tal manera que todo aquel que crea en el sacrificio hecho por el Hijo del Hombre (expresión que identifica al Mesías) con fe serían rescatados y se les daría vida eterna (Juan 3:15).


“Porque de tal manera amó Dios al mundo,...”


Es totalmente necesario conocer bien el contexto de lo que se va a leer para poder comprenderlo en forma correcta. Al quedar establecido el porqué es que en seguida Jesús nos establece la primera acción de Dios al decir que El ama, verbo que se presenta en pasado indicando que esta acción no es algo nuevo sino que ya se llevó a cabo como podemos ver la promesa de ese amor desde el primer pecado en el Huerto donde se da la promesa de la venida del Mesías y de su triunfo a pesar del sufrimiento que habría de experimentar (Génesis 3:15). La palabra amar es la traducción de la palabra griega agapao que nos habla de un gran afecto que da sin esperar nada a cambio y que renuncia a sus propios derechos para cederlos en beneficio de su prójimo.


Este amor tiene un destino específico ya que va dirigido “al mundo” (complemento directo) dándonos a entender que el amor de Dios no hace excepción de personas (Romanos 1:16, 2:11, Tito 2:11) y la frase “de tal manera” es un adverbio que modificar el verbo al decirnos en qué forma es que se da este amor; solo al leer por completo este enunciado de Jesús podemos regresar a este adverbio y podemos entender que este amor lo califica como una acción muy grande, lo que implica que es algo sublime, grandioso (Efesios 3:19).



2) Segunda parte de la sección 1

“… que ha dado a su Hijo unigénito,...”


La segunda parte de esta sección está unida por la palabra “que” (conjunción) al presentarnos la segunda acción de Dios que “ha dado” (verbo indicativo compuesto al tener como auxiliar el verbo haber), verbo que se encuentra también en pasado denotando que ya se concedió, ofreció o entrego algo específico. Lo que dio Dios fue el sacrificio de su único Hijo en quien descargó toda su furia en contra de los pecados del hombre satisfaciendo con ello su justicia. Dios es quien estableció que sin derramamiento de sangre no habría perdón de pecados, pudo haber perdonado al hombre de muchas formas pero lo hizo de esta manera para que el hombre pudiera ver la gravedad, la maldad de su pecado. El perdón de pecados tuvo un enorme precio y Cristo fue quien lo pagó en forma total.


El “que” es seguido por un complemento directo al hacer referencia a quien dio “a su (pronombre) Hijo (sustantivo)” y que tiene la característica (adjetivo) de ser “unigénito” indicando que es el único Hijo de Dios y al serlo tiene su esencia misma y que no hay nadie mas que sea igual a él. Ese amor tan especial de Dios lo manifestó al dar, entregar implicando que se suplió todo lo necesario sin la necesidad de algo más; esta entrega muestra que la manera de amar de Dios fue sacrificar a su Hijo al morir en una cruz derramando su sangre pagando el rescate completo por los pecadores (Marcos 10:45, 1 Timoteo 2:6, Romanos 5:8, 1 Juan 4:9).



UN ENUNCIADO QUE NOS EXPLICA EL PARA QUÉ


SEGUNDA SECCIÓN

“… para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”


Ahora pasamos a la segunda sección de estas palabras de Jesús, la primera y segunda sección de este enunciado de Jesús están unidos por la frase “para que” (conjunción) la cual introduce la finalidad, el propósito y el resultado de esta acción de Dios por la que nos dio a su Hijo.

Esta segunda sección de esta frase de Jesús nuevamente la vamos a dividir en dos partes para poder hacer un análisis más cuidadoso.


1) Primera parte de la segunda sección

“… para que todo aquel que en él cree,...”


Esta sección nos habla de “aquel” el cuál está en singular y no en plural por lo que nos señala a una persona en particular pero esta modifica por el adjetivo “todo” (adjetivo) el cual incluye en este caso en particular a cada uno sin excepción de los que cumplen con un requisito el cual va a ser determinado por una acción en especial que se requiere llevar a cabo.

La acción que se tiene que llevar a cabo nos es especificada por las siguientes tres palabras “cree (verbo) en (preposición indicativa) él (pronombre personal)”. Esto implica confiar en Jesús, es tener fe y considerar que es cierto que es el Mesías que murió para salvar a los pecadores. La palabra “en” nos hace ver con claridad que esta fe es un movimiento de la mente y el corazón que lleva a Jesús, por lo que la fe descansa y está solamente en la persona de Jesús y en nada ni nadie más. Está frase nos apunta a “aquel” quien es alguien en particular, y estos son exclusivamente los que “creen” y la palabra “en” indica que se tiene que de creer “él” y este “él” al hacer la conexión con la primera sección de este enunciado podemos concluir fácilmente que es el Hijo unigénito de Dios de quien se está hablando. Esto destruye la idea falsa y el evangelio incompleto que enseña que porque Dios es amor ahora El tiene la obligación de perdonar y dar vida eterna a todos sin excepción sin importar si rechazan creer y reconocer que Jesús es el Mesías prometido, Dios mismo y que su sacrificio es el lo único que da el perdón de pecados. La piedra angular de la fe no es una institución o el Apóstol Pedro es Jesús (Efesios 2:20, 1 Pedro 2:4-8). Creer es la condición necesaria y única para que “todo aquel” pueda acceder a la afirmación y promesa que se va a dar en seguida (Habacuc 2:4, Romanos 3:27, 10:11, Hechos 2:21, Efesios 2:8-9, Tito 3:5, 1 Juan 5:1).



2) Segunda parte de la segunda sección

“… no se pierda, mas tenga vida eterna.”


Esta segunda sección concluye con dos verbos “se pierda” y “tenga” que están en relación y solo afectan a “todo aquel que cree en él”.


“Se pierda” (verbo compuesto) nos habla de perecer espiritualmente y estar bajo la condenación de Dios. Esta palabra da luz y un concepto muy importante ya que Jesús nos afirma que el hombre está perdido y alejado de Dios (Romanos 3:23) y en camino a enfrentar el juicio y el castigo divino (Romanos 6:23). Nuevamente este verbo nos presenta al hombre en la imperiosa necesidad de un Salvador que lo rescate de su condición caída, sin Jesús el hombre está perdido. En medio del juicio santo y verdadero de Dios es que en la palabra “no” Jesús nos presenta la primera gran promesa de Dios; Jesús niega que el hombre se perderá ya que Dios demostró su amor en sacrificio de Cristo pagando el precio y las consecuencias que hombre pecador debería pagar (1 Timoteo 2:6, Lucas 9:56).


El segundo verbo “tenga” tiene la palabra “más” (conjunción) antepuesta a ella lo que permite unir ambos verbos y que da más fuerza a lo que se negó previamente al dar el contraste del verbo perder. El tiempo del verbo “tener” usado por Jesús está en el tiempo presente, afirmando que lo que va a decir a continuación es algo que ya se tiene, no es un evento futuro sino algo con lo que se cuenta en ese momento. Tener es poseer, obtener, ser dueño de, es tener una condición.


Lo que se tiene está relacionado con la segunda promesa que es la “vida eterna”. La palabra vida (sustantivo) nos describe una condición o estado de estar vivo, lleno de vitalidad y energía. Esta vida que se promete es “eterna” (adjetivo calificativo) que indica que continuará para siempre o de manera indefinida (Tito 3:7, Romanos 6:23, 1 Juan 5:13).



UN ENUNCIADO DE AMOR, SACRIFICIO Y VIDA ETERNA

Definitivamente que compleja, elaborada, profunda y perfecta son estas palabras que Jesús dijo. El Creador del mundo y del habla se hizo humano y expresa en estas 30 palabras lo extraordinario que es Su amor, la intensidad de ese amor que es capaz de dar sin importar la condición perdida del objeto a quien confiere ese amor y las promesas extraordinarias que da para aquel que decide creer ya que no solo no será castigado sino que se le regala la vida eterna.

En estas 30 palabras está definido perfectamente el amor de Dios, nos presenta la increíble magnitud e intensidad que tiene, nos explica que no hace excepciones al entregar este amor, nos permite ver la forma en que dio ese amor al dar a su único Hijo como sacrificio para pagar el precio de los pecados del hombre, para que toda persona nuevamente sin hacer excepciones que decide poner su fe en Jesús le evite terminar en el infierno sino que al contrario viva al lado de Él por la eternidad. Lo que impide recibir ese amor y esas promesas es no creer en Jesús y quien se abstiene de poner su fe en él continuará perdido y alejado de Dios. Creer solo en Jesús es la única condición que tiene para que las promesas de “no perderse” y “tener vida eterna” puedan ser del hombre en ese mismo instante.

Solo 30 palabras fueron suficientes para dar la información de todo lo que el hombre necesita conocer de su condición caída y como solo Dios la puede corregir y la implicación eterna que otorga. Dios ya lo hizo, ahora solo le queda al hombre creer.




BIBLIOGRAFÍA

1. Cayuela, N. L. (Ed.). (1997). Diccionario general de la lengua española Vox. Barcelona: VOX.

2. Logos Software. Múltiples recursos incluyendo Interlineal inverso del Nuevo Testamento español-griego, Reina Valera 1960.





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