• JORGE EDUARDO RODRIGUEZ

CREYENDO EN JESUS, TERMINANDO EN EL INFIERNO

Actualizado: ago 27




Autor: Dr. Jorge Rodriguez-Sierra


INTRODUCCIÓN

Juan 8:30–31 RVR60

"Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;..."


Las Escrituras establecen la necesidad de creer en Cristo, el que cree no es condenado y el que no cree ya esta condenado (Juan 3:18), Dios demanda y se agrada de todo hombre que creer (Hebreos 11:1,6) ya que por fe y solamente por fe en Jesucristo somos salvos (Efesios 2:8). Así que podemos decir con certeza, basado en la Palabra de Dios, cree y seras salvo, pero esto nos lleva a preguntarnos: ¿solo por que una persona diga que cree debe ser considerado como cristiano? La respuesta la tenemos al ver la actitud que Cristo tomo con los que dijeron creer en él durante su ministerio en este pasaje del Evangelio de Juan y es una llamado de Dios a nosotros el día de hoy para valorar si lo que creemos se apega a lo que El demanda.


El Apóstol Juan nos presenta una conversación que tuvo Jesús con unos judíos que creyeron, es lógico pensar que esto debió ser el final de esta historia pero al leer el pasaje vemos que no es así, al contrario es el principio de una larga, acalorada y difícil discusión que incluso empezó a subir de tono hasta que termino en un deseo de asesinar por parte de estas personas.


Este evento nos permite ver que creer es mas que unas palabras que se pronuncian. Jesús en esta platica que tiene con estos “creyentes” nos va a revelar las demandas que tiene la verdadera fe.



CREYENDO EN JESÚS

Juan 8:30-31

"Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."


Jesús al iniciar esta conversacion con estos judios nos permite ver con precisión las tres condiciones que revelan a un verdadero seguidor de él:

1) Creer en Cristo. Confiar en Jesús es creer que él es Dios, el Mesías prometido, que la verdad se revela en él y en él se encuentra el único camino para llegar a Dios dando el regalo inmerecido de la vida eterna (Juan 14:6).

2)Permanecer en Su Palabra. Permanecer es quedarse, es establecerse en un lugar para vivir para siempre, nos habla de un estado continuo que no se mueve de un sitio especifico. El discípulo empieza a tener una relación estrecha e intima con la Palabra de Dios, la considera como verdad (Juan 17:17) y es el manual que usa para ser instruido en todo y para todo por lo tanto sus acciones están regidas por el contenido de las Escrituras, en otras palabras vive de acuerdo a lo que dice la Biblia (2 Timoteo 3:16).

3) Ser discípulo. ¿Que es un discípulo? Es un estudiante que se adhiere a un maestro y se convierte en su seguidor al ponerlo como su líder espiritual. Es alguien que considera sin lugar a duda que sus enseñanzas son la verdad.


Estas tres condiciones nos revelan que un verdadero cristiano es aquel que cree en Jesús como Dios y Salvador, le declara Señor de su vida, cree que las Escrituras son verdad al ser la Palabra de Dios y se somete a ellas para ser instruido y vivir de acuerdo a sus enseñanzas.


Las dos recompensas que Dios da al verdadero seguidor:

1)Conoce la verdad. La verdad se define en una persona, solo es en Cristo que el hombre llega a conocer la verdad; quien cree y le sigue va a poder aprender, comprender y va a saber lo que Dios dice. Los ojos de la incredulidad y de la ignorancia son reemplazados por ojos que ven y contemplan las verdades espirituales de Dios.

2)Tiene libertad. Ser un verdadero discípulo da libertad y hace libre al hombre de la corrupción, del pecado, del infierno. El cristiano tiene la libertad gloriosa (Romanos 8:21) de vivir como Dios demanda, una vida plena y satisfactoria, una vida que vale la pena vivir marcada por el amor a Dios y el amor al prójimo.



CREER EN JESÚS PUESTO A PRUEBA


En esta conversación de Jesús con estos creyentes podemos ver los 6 conceptos equivocados que detectan al que dice creer en Jesús pero que terminara en el infierno.


1. CREER QUE NO ES PECADOR

Juan 8:33 RVR60

"Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?"


Estos creyentes al escuchar a Jesús decir que solo un verdadero seguidor de él es quien puede experimentar libertad se molestaron en gran manera ya que se sintieron insultados al entender que ellos eran esclavos, condición que manifestaba a una persona como alguien en un estado inferior a otras, por ello responden que ellos orgullosamente son descendientes directos de Abraham y que no necesitan que nadie los libere ya que ellos siempre habían sido libres. Esta respuesta es simplemente ridícula ya que en ese momento estaban bajo la mano de los Romanos, ademas sus antepasados habían sido conquistados por Babilonia y habían estado bajo el dominio del imperio Medo Persa. No es difícil detectar un corazón orgulloso en ellos que les impedía aceptar algo que era mas que obvio.


Juan 8:34–35 RVR60

"Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre."


Esta actitud inicial de orgullo ni la respuesta absurda que dieron estos judíos impidió que Jesús les diera el mensaje que deseaba comunicarles. Estos judíos estaban pensando en el aspecto humano por ello Jesús les llama la atención para que escuchen bien ya que esto es muy importante, la libertad de la que les hablaba era espiritual y para ser libres debian entender que todo hombre sin excepción es esclavo del pecado. Un esclavo no tiene herencia, ni puede gozar de los privilegios que un hijo tiene.


Juan 8:36 RVR60

"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres."


Estos hombres como judíos tenían privilegios al pertenecer a esta nación pero necesitaban ser libertados espiritualmente, pertenecer a esta nación no les daba libertad y solamente Jesús, quien es el Hijo de Dios, era él que podía darles la verdadera libertad al rescatarlos de la condición de esclavitud del pecado en la que estaban.

Ellos creían ser libres pero para tener la fe que salva se debe creer primero que el hombre esta bajo el dominio del pecado y Cristo es el único que puede liberarlos del juicio y de la separación eterna de Dios.



2. CREER QUE SE TIENE LA FE CORRECTA

Juan 8:37 RVR60

"Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros."


El gran problema de estos “creyentes” era que no creían lo que Jesús les decía, no deseaban recibir la verdad que les comunicaba por lo que no penetraba a sus corazones y a sus mentes. Al rechazar las palabras de Jesús no creían a la verdad y por ello en lugar de mostrar amor y perdón sus corazones se llenaron de odio y deseaban matar a Jesús.


Juan 8:38–40 RVR60

"Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham."


Cristo les reconoce que son descendientes de Abraham pero hasta allí terminaba esta relación ya que sus hechos mostraban una actitud totalmente diferente al fundador de la nación de Israel ya que: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció...” (Hebreos 11:8-10) pero ellos no estaban siguiendo su ejemplo. Abraham acepto lo que Dios le dijo como verdad y ellos la rechazaron mostrando un odio intenso.

Ellos creían que por ser descendientes de Abraham tenían la fe correcta pero ellos deseaban en sus corazones matar a Cristo, la cual era una acción incorrecta olvidando los mandamientos que Dios les había dado de no matar y que conocían a la perfección.

Las personas piensan que la fe es una condición religiosa pero la la verdadera fe se demuestra por los hechos, la fe sin obras buenas esta muerta (Santiago 2:17), la verdadera fe no desea matar ni esta en contra de la verdad. La gran obra de Abraham fue la fe que se somete a Dios en obediencia.



3.CREER QUE ES HIJO DE DIOS

Juan 8:41–44 RVR60

"Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira."


Estos judíos creyentes no permitían ser enseñados y preferían rebatir cada verdad que Jesús les comunicaba. Cuando Jesús les revela que no son hijos verdaderos de Abraham al querer matarlo entonces solo estaban siguiendo el ejemplo del padre que tenían que era Satanás quien ha sido asesino desde un principio, ellos en su defensa reclaman que tienen un privilegio aun mayor que ser descendientes de Abraham al afirmar que ellos eran hijos de Dios y que su origen no era resultado de fornicación, una relación moralmente mala, por lo tanto no eran hijos de Satanás y sus acciones no eran malas.

Jesús les revela que el que es nacido de nuevo, quien ha tenido un nacimiento espiritual al creer en él lo demuestra al actuar con amor a Dios y a su semejante. Ellos decían amar a Dios, entonces Jesús al ser el Mesías deberían amarlo también. Estos judíos al no aceptar como verdad lo que Jesús le decía no creían que estaban sujetos a sus pecados y que en realidad estaban obedeciendo a Satanás, quien solo habla mentira y desea destruir en un contraste totalmente opuesto a lo que decía, enseñaba y vivía Jesús.

Solo aquel que cree y recibe a Jesús tiene la autoridad de ser llamado hijo de Dios (Juan 1:12) y estos judíos no recibían a Jesús ni a sus palabras por lo que les era imposible entender el mensaje que les estaba comunicando.


El verdadero creyente ama porque obedece a Dios que es Su Padre celestial.



4. CREER QUE SE TIENE UNA RELACIÓN CON DIOS

Juan 8:45–47 RVR60

"Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios."


Jesús nunca deja de comunicar la verdad por mas dura que sea a estas personas y sigue exhortándolos a creer en forma correcta.

Jesús les reta a que prueben que él es culpable de pecado y que esta equivocado, al no poder hacerlo entonces les cuestiona porque no pueden creer en él. Es interesante recordar que al empezar esta conversación se nos hace ver que estos judíos creían pero son expuestos por Jesús como incrédulos.

Solo los que son hijos de Dios escuchan su Palabra y la creen como verdad, al rechazar lo que Jesús les decía mostraban que estaban sordos a la verdad y no eran hijos de Dios por lo tanto no creían que Jesús era el Mesías, la verdad y la vida. La sentencia de Jesús es severa, estos creyentes no tenían una relación verdadera con Dios, ellos decían ser de Dios pero esto era falso. Solo la persona que cree lo que Dios dice y revela en Su Palabra es quien pertenece a Dios.


El creyente falso no escucha, ni afirma que es verdad lo que Dios dice en Su Palabra.



5. CREER QUE ES POSEEDOR DE LA VERDAD

Juan 8:48 RVR60

"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?"


La conversación cada vez subía mas de tono y de enojo por parte de estos creyentes llegando a su clímax al acusar a Jesús de no ser un judío sino samaritano, a quienes ellos los consideraban una raza contaminada, personas de segunda clase sin valor social, ni ser dignos de tener algún tipo de relación con ellos. Sus palabras revelan el profundo odio a Jesús y a la verdad que les estaba comunicando. Y para sellar su disgusto afirman que Jesús esta poseído por un demonio. Estos hombres creían que por su condición religiosa eran poseedores de la verdad y les daba el derecho de juzgar a Jesús al acusarle falsamente negando que fuera judío y blasfemar a Dios al afirmar que Satanás lo controlaba. El orgullo humano exalta falsamente al hombre y se siente superior a todos incluyendo a Dios.


Juan 8:49–53 RVR60

"Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.

Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?"


Nuevamente vemos la gracia de Jesús al no condenarlos en ese momento sino procede a corregirlos y mostrarles lo equivocado que estaban al hacer semejantes afirmaciones incorrectas. Jesús les apunta a Dios y les exhorta a creer en la verdad y a obedecer para que tengan vida eterna. A pesar de ello estos creyentes insisten que las afirmaciones de Jesús son totalmente contrarias a la verdad y se burlan de él al ser imposible para sus mentes que un simple humano que estaba frente a ellos pudo haber visto a Abraham en persona. Por ello cuestionan a Jesús quien es, que les diga en forma directa como se atreve decir esto.

Es necesario revisar en que es lo que se cree para poder entender el mensaje del Evangelio. La verdad solo la posee Dios nunca un hombre, lo que le queda al hombre es creer o rechazar la verdad revelada en la persona de Jesús.



5. CREER CONOCER A DIOS

Juan 8:54–55 RVR60

"Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra."


Los judíos creyentes pensaban conocer a Dios al ser descendientes de Abraham, tener su religión, cumplir con los estatutos religiosos, haber recibido y leer las Escrituras pero nada de eso les sirvió para que la dureza de su corazón, su orgullo religioso pudiera ser penetrado por la verdad que estaba siendo comunicado en ese momento por Dios en forma de hombre.

Jesús afirma categóricamente, ustedes dicen que ustedes conocen a Dios y él es su Dios, pero Dios no los conoce y ellos lo estaban rechazando por lo que les afirma que son mentirosos y no obedecen las Escrituras.


Lo único que importa es que Dios nos reconozca como hijos de El, lo que la persona diga no tiene valor sino esta respaldado por Dios.



6. CREER QUE JESÚS NO ES DIOS

Juan 8:56–58 RVR60

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy."


A pesar de la dureza de estos hombres, Jesús les dice en forma directa que él es Dios mismo al afirmar que él al igual que Dios son eternos y usa el nombre con el que los judíos conocían a Dios: “Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” (Éxodo 3:12-14). El gran Yo Soy estaba frente a estos judíos que decían creer. Ellos estaban cuestionando desde antes a Jesús que revelara quien era y ahora sin rodeos les afirma su deidad.

Es increíble que muchas religiones nieguen a Jesús como Dios, dicen que fue un gran maestro, un profeta, un guía pero las Escrituras establecen claramente que Jesús es Dios, quien diga y enseñe diferente están en un error.

Solo es al final de esta conversación donde primero expone la condición caída del hombre y todas sus creencias falsas que Jesús se revela ante ellos como Dios mismo, el Mesías prometido.



NO CREYENDO: EL RECHAZO DEFINITIVO

Juan 8:59 RVR60

"Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue."


Estos judíos quedaron sin escapatoria, fueron expuestos por su condición de esclavitud al pecado, se les mostró que sus acciones eran perversas, que eran hijos de Satanás, que se resistían a escuchar la verdad y que no conocían al único y verdadero Dios. Jesús al final les revela que él es Dios mismo, el Mesías prometido que tanto anhelaban tener entre ellos, que él era la verdad, él era el único que los podía salvar de su condición de esclavitud espiritual ya que sus obras mostraban que eran pecadores, esclavos de Satanás y enemigos de Dios. Ante toda esta revelación divina estos judíos que decían haber creído en Jesús, tomaron una decisión final al ya no solo desear la muerte de Jesús sino que ellos mismos se convirtieron en jueces y ejecutores de sus propias creencias al tomar piedras para matarlo al considerar todo lo que Jesús les dijo era una blasfemia. Pablo habla de esta actitud: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.Profesando ser sabios, se hicieron necios,...” (Romanos 1:21-22).

Las ultimas palabras de Juan al concluir su relato de este evento son de consecuencias enormes y terribles para estos supuestos creyentes, Jesús se escondió de ellos, ya no pudieron verlo y los abandono a sus creencias perversas y erróneas.

Todo tiene un limite, un tiempo; Jesús mostró su paciencia al lidiar con estos hombres y exhortarles a creer, mostrando lo equivocados que estaban, ofreciéndoles salvación pero ante la respuesta de ellos, que da por evidencia la dureza del corazón que tenían, Jesús termina por retirarse y abandonarlos.



CREYENDO PARA SALVACIÓN


Dios demanda mas que creer en forma intelectual y superficial. Creer no es solo decir tengo fe en Jesús, es creer en cada una de sus palabras, de sus afirmaciones, de saber con seguridad que solo él es el único camino que conduce a Dios y que él es Dios mismo .

Muchos dicen creer pero van en camino al infierno ya que nunca han entendido su condición de pecado, su necesidad de arrepentirse para ser salvados y la decisión de recibir a Cristo como su Señor para que dirija sus vidas. Bien dijo Jesús: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23).


Es importante revisar que es lo que se cree y compararlo con lo que Dios demanda en su Palabra de lo que se debe creer. Es necesario preguntarnos:

1. ¿Creo en Jesús como la Biblia lo enseña ?

2. ¿Permanezco y obedezco la Palabra de Dios?

3:¿Verdaderamente soy su discípulo?

4. ¿Soy libre porque conozco y creo la verdad que se revela en Jesucristo?


La respuesta a estas preguntas esta en si creo que soy pecador en necesidad de un Salvador, que las obras o pertenecer a una religión no pueden salvar, si creo lo que la Palabra de Dios dice claramente que Jesús es el Cristo, Dios mismo y el único Salvador que conduce a Dios.

No permitas que tus creencias personales y tus ideas religiosas te lleven a la misma actitud de estos judíos que decían creer pero cuando fueron confrontados por Jesús negaron la verdad mostrando que solo eran creyentes falsos por lo que seguían en el camino que los seguia llevando al infierno.


Te invito a que seas honesto contigo mismo y hagas un analisis muy cuidadoso de lo que crees y lo compares con lo que Dios demanda que creamos, valora si lo que dices creer es igual a lo que las Escrituras nos dicen, si lo que crees no se asemeja en algunas cosas o es totalmente contrario a lo que dice la Biblia entonces es necesario que se cambie por lo que Dios demanda y vengas a Cristo en una fe verdadera.




Le invito a comunicarse conmigo con sus preguntas y comentarios a: esclabiblia@gmail.com



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