• JORGE EDUARDO RODRIGUEZ

Consumado Es



CONSUMADO ES

Juan 19:17-31

Autor: Dr. Jorge E. Rodríguez Sierra

Introducción

Hace cerca de dos mil años la historia del mundo cambio, la promesa se volvió realidad, la fe de los hombres de la antigüedad fue confirmada, la fe del hombre del día de hoy fue cumplida. La separación del hombre con Dios se resolvió en una cruz.

Las últimas palabras de Jesús en la cruz lo confirman y están a la disposición de un mundo que cada día está más perdido y enfermo.

El principio

La traducción más moderna de las últimas palabras de Jesús serian: “Todo está cumplido” o “Esto fue completado”. Este fue el grito de Jesús antes de entregar su espíritu.

Para entender la razón por la cual Jesús menciono estas palabras se requiere de hacer una revisión de la historia del hombre.

En un principio Dios creo al hombre y a la mujer para vivir con Él en una relación perfecta, donde el hombre podía hablar con Dios en forma directa y solo tenían que cuidar de lo que Dios les había entregado en sus manos para disfrutarlo. Dios les dio un mandato a obedecer (Génesis 2:15-17) que no comiera del árbol que les daría el conocimiento del bien y del mal. En si el fruto del árbol no daba ese conocimiento, en realidad era una prueba para Adán y Eva, si ellos serían capaces de someterse a la autoridad de Dios y obedecerlo. Además Dios les advirtió que el precio de la desobedecía seria la muerte. Adán y Eva se les dio la libertad de vivir bajo los términos de Dios o escoger vivir bajo sus propios términos.

Cuando fueron tentados Adán y Eva (Génesis 3:1-6) ellos eligieron separarse de Dios, eligiendo conocer el bien y el mal porque querían ser como Dios. Se apartaron de Dios para caer en el control de Satanás a quien obedecieron. Adán y Eva recibieron la sentencia de una vida limitada y difícil (Génesis 3:16-19) llena de trabajo y dolor. Dejaron lo perfecto por lo imperfecto. Nada sería igual, el Paraíso se perdió y se abrió un abismo entre Dios y los hombres.

Esa sentencia de Dios sigue siendo cumplida para cada uno de los humanos que han pecado. Dios a través del profeta Ezequiel lo vuelve a manifestar: “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.”. El Apóstol Pablo en Romanos 6:23 nos dice: “Porque la paga del pecado es muerte….”.

No hay nadie a parte de Jesús que sea capaz de someterse a Dios, todos nos hemos rebelado a su autoridad, así lo dice el Salmo 14:2-3 y Pablo lo vuelve a repetir en su carta a los Romanos 3:10-12: “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”

Nuevamente Pablo en Romanos 3:23 nos dice: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”

La condición del hombre no ha cambiado, el Rey David lo dice en el Salmo 51:5 “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”. Esa es nuestra condición y nosotros no podemos liberarnos de ella.

Todo hombre es responsable de sus propios actos y por ello todos seremos juzgados, así lo establece Dios en Hebreos 9:27: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.

Así que cada uno de nosotros tenemos un problema muy serio, la separación de Dios como consecuencia de seguir nuestros deseos y desobedecer los mandatos de Dios.

Una promesa de restauración

Dios en su amor desde el momento que Adán y Eva pecaron les dejo en claro que este terrible problema del hombre seria resuelto, Dios maldijo a la serpiente (Satanás) y declaro que un día un descendiente de la mujer (no de un hombre) aplastaría la cabeza de la serpiente a pesar de que esta le mordería el talón (Génesis 3:15) Jesucrsito el descendiente de la mujer, Satanás lo iba hacer sufrir pero él lo habría de derrotar con un golpe fatal, ya que al morir en la cruz y derramar su sangre habría de aplastar el poder del pecado y de esta forma liberar al hombre de las garras de la muerte.

En Isaías 53:4-6 Dios anticipa lo que Jesús haría en la cruz: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

Solamente con el derramamiento de sangre el pecado puede ser perdonado, así se afirma en Hebreos 9:19-22: “Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Y continua en el versículo 28: “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”(Hebreos 9:28).

Nosotros con nuestros actos de desobediencia nos declaramos enemigos de Dios pero en Jesucristo esta la promesa de la restauración, Dios lo dice en Romanos 5:8-10: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.

Esta restauración vino con un pago muy elevado y doloroso para Dios, como ningún humano podía salvarse a sí mismo, Dios envió a su Hijo a vivir la vida perfecta que nosotros somos incapaces de vivir y sin pecado alguno fue a morir en una cruz para llevar el castigo que el hombre merecía por su desobediencia. El hombre está secuestrado por el pecado y se requería que alguien pagara el rescate para que el hombre fuera liberado, Jesús nos dice en Marcos 10:45: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”Como lo dice una frase que alguna vez escuche a un Pastor decir: “Los clavos no sujetaron a Jesús a la cruz fue su amor”. Jesús dio su vida por nosotros, nosotros éramos los criminales que merecíamos esa terrible muerte, la furia de Dios cayó sobre Jesús en lugar de cada uno de nosotros. El Apóstol Pablo explica lo que hizo Jesús en Filipenses 2:5-8: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

Este es el amor de Dios, no es un amor que se ciega a la condición espiritual del hombre, al contrario a pesar de saber exactamente la condición de pecado del hombre, Dios fue capaz de desbordar ese amor hacia nosotros cuando envió a su Hijo a vivir entre los hombres. A sus enemigos les regalo el perdón con la muerte de su Único Hijo.

Consumado es

Estas dos palabras que Jesús menciono antes de morir en la cruz implican que la misión asignada fue llevada a cabo. Esta frase se ha encontrado en papiros griegos que fueron usados como recibos de impuestos y que declaran que estos están pagados en su totalidad. La muerte de Jesús en la cruz pago cada una de las ofensas del hombre en contra de Dios.

El grito de Jesús en la cruz fue el grito de triunfo sobre el pecado, fue la victoria sobre Satanás, fue el grito que cambio la historia del mundo y la eternidad del hombre. Ya no más separación entre Dios y el hombre, no más enemistad, ese grito creo una nueva familia, la familia de Dios entre los hombres.

Fue tal el triunfo de Jesús sobre el pecado que el velo que en el Templo separaba al hombre de la presencia de Dios se partió en dos de arriba hacia abajo, Jesús hizo posible que esta separación dejara de existir.

Todo pagado

La muerte de Jesús no significaría nada si Él no hubiera resucitado, pero al tercer día Jesús volvió a la vida demostrando que Él es Dios y que su muerte efectivamente fue eficaz para pagar la deuda del hombre con Dios y dar sentencia final a la muerte eterna del hombre ya que en Jesús esta la promesa de la vida eterna.

Mucha gente estuvo presente el día de la crucifixión de Jesús viendo la injusticia que este hombre sufrió. Solo fueron espectadores que comentaron y se sorprendieron. El día de hoy sigue el mundo lleno de espectadores sorprendidos por lo que Jesús hizo pero les es imposible entender lo que implico su sacrificio y cuando leen las palabras “Consumado es” que pronuncio en la cruz siguen siendo incapaces de entender su significado, las implicaciones eternas que tiene y el increíble regalo que significan.

Mi invitación es que usted deje de ser un simple espectador de lo que Jesús hizo en la cruz y venga a Él reconociendo sus pecados que lo separan de Dios condenándolo a ir al infierno y pida perdón, deje que Jesús sea el Señor de su vida, ponga su fe en Él y de esta forma estas palabras podrán ser aplicadas a su vida, “Cuenta pagada, no debes nada” y usted será bienvenido a la familia de Dios y a la vida eterna. No sabe cuánto tiempo le queda hoy es el día para que se reconcilie con Dios.

Lo invitamos a contactarnos con sus comentarios y preguntas a nuestro correo: elbcomentarios@gmail.com


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