• Dr. Jorge E Rodríguez Sierra.

¿Quien obedeció?


¿Quien obedeció?

Mateo 21:23-32

Autor: Dr. Jorge E Rodríguez Sierra.

Introducción

Es muy fácil pronunciar juicio sobre una persona e incluso llamarlos a dar cuentas de sus actos, lamentablemente son muy pocos los que se toman el tiempo para hacer una valoración detenida de sus conductas y de sus creencias. Descalificamos a quien no piensa como nosotros pero sería muy interesante que buscáramos porque tenemos puntos de vista diferentes. Jesús cuando habito en esta tierra fue continuamente cuestionado por los religiosos judíos y en este pasaje la interacción de Jesús con estos hombres nos da un mensaje que debe llevarnos a pensar en forma detenida que es lo que creo y como estoy en relación con Dios haciendo a un lado las ataduras religiosas que nos cautivan la mente e impiden tener una visión correcta.

¿Y quien eres tú? (Mateo 21:23)

Jesús está en el templo ensañando al pueblo, aprovechando la oportunidad y enfrente de su audiencia las máximas autoridades religiosas judías lo interrumpen para cuestionar sus actos recientes, como el haber corrido a todos los comerciantes del templo (Mateo 21:12-13) y haber sanado a ciegos y cojos (Mateo 21:14). Estos religiosos querían saber quién le había dado el poder y el permiso de llevarlos a cabo. Lo primero que podemos notar es la falta de respeto al interrumpir a Jesús, además ninguno de estos actos eran malos, al contrario ellos sabían que los milagros de ver restaurada la salud de muchas personas eran de beneficio y a nadie se le ha condenado por realizar este tipo de actos. Lo que en realidad les molestaba era que Jesús los estaba exponiendo por sus enseñanzas equivocadas y haber convertido las ofrendas del pueblo en una oportunidad para obtener ganancias económicas. Estos religiosos reconocían que Jesús actuaba con autoridad absoluta y demandaban saber quién lo autorizaba, esperando en su respuesta una oportunidad de acusarle y poder deshacerse de él.

La pregunta de Jesús (Mateo 21:24)

Jesús solo les iba a contestar si ellos contestaban primero una pregunta que él les haría. Jesús tenía todo el derecho de regañarlos, ¿quién eran ellos para cuestionar al Hijo de Dios? Sin embargo Jesús decidió enfrentarlos con respeto y darles la oportunidad de que valoraran en que creían ellos y de esa forma pudieran darse cuenta de lo equivocados que estaban en su forma de pensar.

La pregunta fue si el bautismo de Juan era un acto divino o humano. En pocas palabras la pregunta de Jesús los puso en la disyuntiva de que si Juan era un profeta real o solo un farsante. Ellos querían exponer a Jesús frente a la gente presente y ahora Jesús les invierte los papeles. Estos religiosos se pusieron a platicar entre ellos para encontrar una respuesta que les fuera favorable y no quedaran mal al contestar incorrectamente. Puedo verlos formando un círculo e interrumpiéndose entre ellos para encontrar una solución a esta situación. Los religiosos llegaron a la conclusión que cualquier respuesta que dieran no les iba a favorecer, si decían que Juan el Bautista fue un profeta falso el pueblo se enojaría con ellos ya que ellos lo consideraban un profeta real, en caso de responder que Juan era un profeta enviado por Dios los haría ver mal ya que ellos no creyeron a su mensaje.

La respuesta que los religiosos presentaron a Jesús fue muy bien pensada y buscando no comprometerse dijeron que no tenían respuesta a su pregunta, debido a que no contestaron Jesús les dijo que él también no estaba comprometido a darles una respuesta a la pregunta de ellos.

Nadie puede ganarle a Dios por más inteligente que se crea el hombre, nunca será capaz de hacerle quedar mal. Jesús gano la discusión y aquí Jesús pudo terminar la interacción con estos hombres pero el amor de Jesús hacia ellos lo expreso al continuar hablando con ellos y presentarles la siguiente parábola.

Los dos hijos (Mateo 21:28-31)

Jesús no quería que estos hombres que dirigían a la nación continuaran en su error y para ello les cuenta una historia muy corta para presentarles una verdad espiritual. Esta historia terminaría con una pregunta que será fácil de contestar.

Jesús relata la historia de dos hijos a los cuales su padre les pide que vayan a trabajar en la viña que el poseía. El primer hijo le contesto que no lo iba a hacer, pero después de pensarlo decidió hacer lo que su padre le pidió; su hermano actuó de forma totalmente contraria ya que le contesto a su padre que si ira a trabajar pero no lo hizo. Jesús termina su historia con una pregunta ¿quién de los dos hijos hizo la voluntad de su padre? La contestación fue muy sencilla para estos religiosos, el hijo que fue y trabajo en la viña. El comentario que Jesús hace a la respuesta correcta de estos hombres es muy peculiar y sorprendente, les dice que las personas consideradas como las pecadoras por la sociedad judía les llevaban la delantera a ellos en el camino al cielo. Esto debió de hacer ofendido a estos religiosos, ya que las prostitutas y los publicanos eran unos traidores que se habían vendido al Imperio Romano y les servían perjudicando a los de su propia nación y los judíos tenía un gran desprecio por estas personas, y ellos iban detrás de estos a pesar de ser los expertos y líderes en asuntos religiosos.

El mensaje de Jesús (Mateo 21:32)

La verdad que Jesús les quería comunicar a estos religiosos era el mensaje que ellos habían perdido en su religiosidad. Se habían cegado al mensaje de Dios, no lo entendían, no lo creían y por lo tanto era imposible que lo enseñaran a los demás. Jesús les estaba diciendo que ellos estaban perdiendo el camino al reino de Dios porque no habían creído al mensaje de Juan el Bautista mientras que los pecadores si lo habían hecho. El mensaje de Juan era muy sencillo, este profeta les predicaba que se arrepintieran confesando sus pecados (Mateo 3:1-2,6). La palabra arrepentimiento significa cambiar de pensamiento, la persona tiene que reconocer que está equivocada y para ello se requiere de humildad para aceptarlo. El primer hijo de la historia se le dio una orden, en rebeldía franca a su padre se negó a hacerle caso, sin embargo al considerar lo que había hecho se dio cuenta de su error y no solo cambio de pensamiento sino que se sometió a su padre y lo obedeció, este hijo representa a los publicanos y prostitutas ya que a pesar de vivir en pecado y rebeldía en contra de Dios al escuchar el mensaje cambiaron su forma de pensar al reconocer su pecado y se sometieron en obediencia a Dios. El segundo hijo representaba a estos religiosos que sabían la verdad, incluso eran los maestros y expertos en la Biblia (en ese momento era solamente el Antiguo Testamento) pero no creían el mensaje de Dios y en consecuencia seguían en su forma egoísta de pensar y desobedecían a Dios.

El mensaje de Jesús fue muy directo, se puede conocer la verdad de Dios, puede creerse en forma superficial pero solo será válida ante Dios si esta verdad impacta de tal forma la vida del hombre que es capaz de cambiar su forma de pensar, de transformarlo y su conducta ser modifica de acuerdo con lo que Dios dice mostrando sumisión y obediencia a Él.

Juan al Bautista llamo a estos religiosos generación de víboras y les dijo que no por tener puestos religiosos de importancia eso les habría de salvar del juicio de Dios y terminar en el infierno (Mateo 3:7-10). La salvación no está en la religión, la salvación esta en Jesús y en nada ni nadie más.

¿Y usted qué hijo es?

El día de hoy el hombre continuamente cuestiona a Dios en lugar de cuestionarse a sí mismo. Exige a Dios pero no quiere someterse a Él y Dios sigue mostrando la misma paciencia que Jesús tuvo con los religiosos de este pasaje y además sigue dando tiempo al hombre para que medite y reconozca que está separado de Dios por su pecado y que se arrepienta. La mayoría de las religiones ha puesto cargas duras de llevar a sus seguidores para que con ellas se ganen la salvación, que error tan grande hombres ciegos a la verdad de Dios dirigiendo a otros ciegos. Conocen la verdad pero no la creen, nunca se han arrepentido y su mente sigue alejada de Dios, hacen obras buenas para impresionar a Dios y ellos mismos ganarse el cielo, cuando la Biblia enfáticamente dice que todos estamos separados de Dios por nuestro pecado (Romanos 3:23) y que el cielo no se gana por obras para que nadie se sienta superior a los demás sino que es un regalo de Dios (Efesios 2:8-9). No es una religión la que salvara a un hombre, el camino es Jesús y para transitar por este camino hay que creer que Él es el hijo de Dios, que murió por nuestros pecados, debemos arrepentirnos, poner nuestra fe en Él y obedecerlo, las obras serán en consecuencia de haber cambiado de pensamiento (Efesios 2:10).

La pregunta que Jesús le hace a usted el día de hoy es: ¿Qué hijo de la historia es usted, el que se arrepintió o el que desobedeció? La invitación es que no haga un dios de su religión y en el proceso termine alejado de Dios y sea incapaz de entender su verdad.

Lo invitamos a contactarnos con sus preguntas y comentarios a: elbcomentarios@gmail.com


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